Una mancha más

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Un nuevo capítulo negro se escribió en la triste saga de bochornos del fútbol argentino: Argentinos Juniors fue víctima de una serie de fallos carentes de criterio y de sentido, por parte de la terna arbitral comandada por Luis Álvarez. De esta forma, queda relegada la elegante imagen que dejó el equipo de Pipo Gorosito en la primera mitad del partido, y toma preponderancia los viles actos arbitrales: Si se tienen en cuenta los encuentros frente a Belgrano, Banfield, y otros tantos más, entregan un resultado más que desolador. Argentinos Juniors, preso de sus limitaciones, ahora debe lidiar con las ajenas: Y eso si que es preocupante.

La bella tarde de sol de Juan Agustín García y Boyaca asomaba como un buen complemento al espectáculo dado. Al Bicho siempre le gustó albergar a los “grandes”. De este modo, en un estadio colmado, los dirigidos por Pipo Gorosito le hacían frente al puntero del campeonato: Presión bien arriba, ocupación de los espacios por los cuales Boca podía generar peligro, y ataques ordenados. Bajo estos tres ejes, Argentinos Juniors buscó desahogarle el grito al visitante. De poco sirvió.

El gol legítimo y anulado, anotado por Andrés Franzoia, y la primera amarilla recibida por Lenis, tras protestar de forma medida una infracción no sancionada a su favor, empobrecieron la imagen del Primer Tiempo, dejando en evidencia el poco criterio arbitral. Como si esto fuera poco, la tardanza de 15 minutos por parte de Álvarez para expulsar a Lenis, una vez que los 22 jugadores salieron al terreno de juego para disputar el segundo tiempo, agrandaron el agujero del sin sentido: Álvarez le sumaba el desconocimiento del reglamento a sus falencias ya expuestas. El Bicho, condicionado, fastidioso, y con 10 jugadores.

Lodeiro, tras su acto racista contra el colombiano, permaneció en cancha.

Como si esto fuera poco, a los actos ya mencionados, hay que sumarle la ya conocida infracción de Tevez a Ham. Su pie levantado, en perjuicio del rival, terminó con el peor resultado: Fractura expuesta de tobillo, y posiblemente de peroné para el juvenil de Argentinos, y “siga, siga” para el xeneize. “El jugador del pueblo” ya estaba amonestado y no vio la segunda amarilla, ya que tan solo “fue un choque.”

Sí existían limitaciones propias, y a las mismas, el equipo le hizo frente en los últimos tres partidos… ¿Cuánto pueden condicionar las limitaciones externas? Muchísimo. Sin embargo, al conjunto de Pipo, al cual tantas veces se le reprochó su carácter y su postura actitudinal dentro del terreno del juego, hay que destacarle la entereza para seguir frente a todas las piedras recibidas. Se plantó, intentó y, al menos, descontó. El Bicho se quedó con las manos vacías y, ahora deberá reponerse, a nivel mental y futbolístico. Suplir a los lesionados y a los sancionados.

Como marcan sus 111 años de historia, una mano externa lo empuja y lo hunde.

Pero como también marcan sus 111 años de historia, una acción divina, un amor propio, le permitirán un resurgir que vuelva a posicionar al Bicho al lugar que se merece o, al menos, al lugar que busca llegar y que, por el momento, no lo dejan.