Sobre el naming del Estadio Diego Armando Maradona

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En el año 2015, ante un contexto de un club con deudas financieras y un déficit operativo preocupante, desarrollamos un plan estratégico como propuesta de gobierno, con el objetivo de solucionar estos dos puntos hacia el final de un posible mandato.

Unas de las herramientas, entre varias, para conseguir recursos era la posibilidad del naming del estadio; después de explicarla y debatirla con los socios en las reuniones que realizábamos en los clubes de barrio y en nuestro local, la hicimos pública y fuimos fuertemente criticados por varios contrincantes electorales, y hasta se burlaron ante la idea de hacer algo así.

La propuesta era clara: la posibilidad del naming del estadio para fines específicos. Esto es, la sponsorización del nombre del DAM. La aclaración para fines específicos no es menor, ya que entendíamos esta propuesta como objetivo para abordar dos problemáticas: el déficit operativo, en el corto plazo, e infraestructura del estadio, en el mediano y largo plazo. En esta propuesta dejábamos en claro que la posibilidad de ejecutar este proyecto era para cubrir estas dos necesidades, no para otro tipo de objetivos que, entendemos, se podrían lograr con recursos ordinarios mediante la gestión.

A los socios que nos preguntan si estamos de acuerdo, cómo es el contrato, de qué ingreso estamos hablando, y para qué se va a utilizar, lo único que les podemos decir es que estamos de acuerdo con la idea en su enunciado, pero, a falta de información, más no podemos decirles.

Hemos solicitado ver el día lunes, previo a la reunión de Comisión Directiva, los contratos celebrados con la firma Autocrédito, para poder realizar un análisis al respeto.

Desde nuestra agrupación nos hemos manifestado en contra de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), el club en forma unánime, tanto en Comisión Directiva como en Asamblea de Representantes, también se expresó en contra del ingreso de esta figura al fútbol argentino. Hoy nos vemos ante una nueva avanzada para imponerlas, y es por eso que cualquier mensaje debemos medirlo con responsabilidad. Si la medida de sponsorización se interpreta, como vemos en la mayoría de los medios, como un “cambio de nombre al estadio”, se debe asumir la responsabilidad de que las medidas que tomamos pueden tener efectos contrarios a los deseados, y que los socios pueden entender esta medida como un paso hacia las SAD.

La realidad es que el estadio no cambia de nombre, sino que se lo sponsoriza por un periodo determinado, y para todos nosotros seguirá siendo siempre el Estadio Diego Armando Maradona, como a la Copa Libertadores o a la Copa Sudamericana las seguimos llamando así, y no con el nombre del sponsor. El nombre aparece en los medios oficiales con quienes se firmó contrato, o en algún medio al que se le pague la pauta publicitaria. Para la gente, para el público, para el hincha, los nombres no cambian.

El “Diego Armando Maradona”, el Monumental, la Bombonera, el Nuevo Gasómetro, entre otros, ya son nombres inamovibles, es la identidad de cada club.

En conclusión, reafirmamos que la posibilidad de hacer foco en el naming del estadio es una posibilidad de ingreso genuina, pero que debe ser realizada con responsabilidad, para fines específicos de la institución, y que al ser una medida inusual, debería ser explicada a los socios y a los órganos de gobierno con anterioridad, para evitar herir susceptibilidades.